Mejor pasar página

20 octubre, 2013

Laboral Kutxa está, al menos de momento, muy lejos de poder competir con plantillas como la del Real Madrid y perdió en el Palacio de los Deportes por un contundente 105-72. La baja de Hamilton minimizó radicalmente el potencial baskonista en la pintura. El poste americano estaba siendo de lo mejor en este arranque de […]

Laboral Kutxa está, al menos de momento, muy lejos de poder competir con plantillas como la del Real Madrid y perdió en el Palacio de los Deportes por un contundente 105-72.

La baja de Hamilton minimizó radicalmente el potencial baskonista en la pintura. El poste americano estaba siendo de lo mejor en este arranque de temporada y su ausencia obligó a multiplicar los minutos de Nocioni y Pleiss ante un equipo con un arsenal eterno.

La puesta en escena no fue muy esperanzadora. Errores en ataque permitieron correr el Real Madrid y marcar las primeras diferencias en poco más de dos minutos (9-2). Los blancos se encontraban muy a gusto y Scariolo se vio obligado a pedir el primer tiempo muerto solicitando a sus hombres que mentalmente estuvieran preparados. Con 13-2 y todas las alarmas disparadas Hodge y, sobre todo, Pleiss sumaron para el Laboral Kutxa reduciendo las diferencias con un parcial de 2-9 que continuó hasta un 3-15 para ponerse por encima (16-17). El conjunto vitoriano daba de su propia medicina al Real Madrid con Pleiss inconmensurable en la zona superando a todos sus pares. El alemán anotaba todo lo que terminaba en sus manos y sus compañeros le buscaban continuamente para terminar el primer cuarto con 15 puntos sin fallo y 26-25 en el marcador final.

La escasa rotación baskonista provocó que el equipo empezara con San Emeterio de cuatro y el jovencísimo Diop de cinco, y una defensa en zona para buscar protegerse ante la ausencia total de kilos y centímetros. Carroll entró en acción, y de que manera, para devolver la tranquilidad al cuadro local y con cuatro triple consecutivos devolvió la ventaja a los de Pablo Laso (40-33). Laboral Kutxa aguantaba la embestida con cabeza y consistencia a pesar de las ausencias y el tremendo potencial rival pero era difícil mantener el alto ritmo que imponía el Madrid rotando piezas constantemente sin resentirse. Mejri, de antídoto de Pleiss, y Carroll castigaban continuamente al equipo y la diferencia se marchaba nuevamente por encima de los diez, llegando al descanso con un claro 58-42, tras un nuevo triple de un infalible Carroll.

Tras una técnica a Nocioni, señalada en el camino a los vestuarios, se reanudó el partido. Triples por ambas partes y diferencia estabilizada entre 14-18 puntos. El equipo no dejó de trabajar pero el Madrid olía la sangre y no bajó el pistón ni un segundo. 74 puntos en 25 minutos es una cifra que lo dice todo, primero del acierto local y segundo de la velocidad a la que se jugaba. El partido no dio para más. En los minutos restantes, donde la diferencia fue progresivamente aumentando, lo único positivo fue comprobar que Diop no se achica y está para ayudar como demostró en los minutos que estuvo en cancha. Por contra, la escasa aportación procedente del puesto de escolta es muy preocupante (8 puntos y siete de valoración entre Jelinek-Causeur).

No era el partido para sacar demasiadas conclusiones. El equipo compitió bien hasta donde pudo y las rotaciones, como era de esperar, dejaron al descubierto sus vergüenzas. Si lo de Hamilton es más que un golpe habrá que ir al mercado porque con ese juego interior será una misión imposible sumar victorias en Europa. Por lo demás conviene correr un tupido velo respecto a lo de hoy. A buen seguro que el equipo en Atenas volverá a mostrar la cara del pasado jueves.

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