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"Tuvimos que levantar un mercado y ahora el Ayuntamiento nos quita nuestro trabajo"

18 mayo, 2014

Hace una década que el Ayuntamiento decidió el traslado del Mercadillo de la Plaza de Toros a su actual ubicación de Simón Bolivar. Lo hizo con la resignación de los dueños de los puestos, tanto productores como vendedores ambulantes. Durante los primeros años el cambio fue complicado, hasta que los vecinos y los vitorianos se acostumbraron a […]

securedownload (1) Hace una década que el Ayuntamiento decidió el traslado del Mercadillo de la Plaza de Toros a su actual ubicación de Simón Bolivar. Lo hizo con la resignación de los dueños de los puestos, tanto productores como vendedores ambulantes. Durante los primeros años el cambio fue complicado, hasta que los vecinos y los vitorianos se acostumbraron a esta nueva ubicación. Pero poco a poco este espacio se ha consolidado como una referencia los jueves y los sábados.

Más de un centenar de puestos ofrecen desde ropa hasta verdura, pan, pastas, vino o simientes. También hay puestos de temporeros, como los de Perretxikos en estas fechas. El mercado es muy similar al que los miércoles se  instala en Lakua. Sus fieles clientes conocen los puestos y si una semana falta alguno se nota su ausencia. Muchos de ellos llevan desde los inicios en estos espacios, y anteriormente estaban también en el aparcamiento de la Plaza de Toros. Incluso, en el caso de los productores agrícolas, cuentan con un puesto en Simón Bolivar y otro en el mercado agrícola de la Plaza de Abastos.

Sin embargo el Ayuntamiento acaba de modificar las condiciones de concesión de estos espacios, siguiendo una directriz europea y primando, aseguran, el producto local. Más de una decena de puestos se han quedado fuera de alguno de los mercadillos a partir del 1 de junio. Todos ellos muestran su indignación por la decisión municipal, que aseguran no entender. securedownloadEntre los que se quedan fuera hay productores y vendedores ambulantes, tanto alaveses como riojanos, bizkainos, árabes o gitanos.

Gasteiz Hoy hablaba este sábado con los perjudicados, que denuncian que el Ayuntamiento les condena al paro, y que lo hace sin apenas opciones para recurrir las adjudicaciones. La mayoría llevan desde los inicios en esta ubicación y ahora se han quedado fuera. El enfado se extiende también a quienes seguirán, porque el consistorio ha decidido reorganizar los puestos sin tenerles en cuenta, con los consecuentes despistes de los clientes.

¿Producto local?

Hace cinco años que los responsables del puesto de pan (procedente de la localidad fronteriza de Valpuesta) se afincaron en Vitoria. Lo hicieron tras vender desde el año 2000 su pan en los mercadillos de Vitoria. Ella trabaja en Simón Bolivar y su marido en el mercado de Productores de la Plaza de Abastos (de hecho la mayoría de los productores de Simón Bolivar tiene también su puestos en Abastos). Ahora se han quedado sin puesto en Simón Bolivar, lo que les condena al cierre. Hornean el Pan en Leña y asegura que las ventas de la Plaza de Abastos no hacen rentable encender el horno, adquirido hace unos años precisamente por la buena marcha de las ventas. La panadera no puede evitar resignarse ante el argumento de la "apuesta por el producto local": ellos pagan todos sus impuestos en Vitoria y Valpuesta no deja de ser una localidad burgalesa, pero enclavada geográficamente en Álava: "Hemos levantado esto y ahora nos quitan nuestro trabajo".

Vicente tampoco ve esa apuesta por el producto alavés. Lleva muchos años vendiendo su vino de La Rioja en los tres mercadillos: construyeron la bodega para poder tener la licencia de productor en los mercadillos. Realizaron una inversión muy importante, tras años llevando las uvas a cooperativa, llegando a hipotecar su vivienda. Ahora ha perdido el puesto de Lakua, "donde más vendía", y quien ocupará su puesto es precisamente otra bodega riojana de una localidad vecina. "Nos han matado porque ya no vamos a cubrir gastos".

La actual pastelería también tendrá que irse de Simón Bolívar. Viene desde hace ocho años desde La Rioja. Pero es que además en este caso fue el Ayuntamiento quien pidió a este obrador que se instalase en estos puestos hace ocho años. Le llamaron porque no había pastelería. Ahora es el Ayuntamiento el que no lo necesita y prescinde de él. "Nos llamaron porque necesitaban una pastelería y ahora nos echan". Se quedará sólo con el puesto de Lakua, y en Simón Bolivar le sustituirá uno de Pastel Vasco.

No cuenta la antigüedad

David lleva 17 años viniendo cada jueves y sábado hasta Vitoria para vender sus frutas y verduras desde Navarra. Ahora se tendrá que repartir los días con la otra frutería. Ambos compartirán ubicación, lo que David cree que "puede llevar a los clientes a confusión". Ha intentado reclamar, pero desde el Ayuntamiento no reciben respuesta. Además lamenta que no se tenga en cuenta la antigüedad ni que los actuales comerciantes fueron los que tuvieron que levantar desde cero el mercado.

Junto a David se encuentra el puesto de Ricardo, que desde hace 20 años vende zapatos y ahora ha perdido toda posibilidad de seguir haciéndolo. Se queda sin puestos en Lakua ni Simón Bolivar. No es el único que se va a tener que 'tragar' el género adquirido. Justo enfrente Bernardo piensa ya en irse al paro, tras perder la licencia para ubicarse en los tres mercadillos, y después de 12 años en ellos, vendiendo ropa hindú.

A su lado una mujer de 60 años vende lencería para poder meter dinero en su casa. Tuvo que dejar de pagar la hipoteca para pagar los autónomos y la licencia. Ahora corre el riesgo de perder su casa, tras no conseguir una nueva licencia para el puesto. Esta mujer tampoco está en la lista de las adjudicatarias y se derrumba al pensar que puede acabar en la calle por no tener con qué pagar la hipoteca.

Justo en el otro extremo de la plaza otra pareja se ve también en la misma situación. Sus cuatro hijos dependen ahora de lo que ganan en los mercados, donde pero llevan un lustro vendiendo ropa. Ellos pagan autónomos, además de la licencia, pero ahora se ven en la calle: "Nos han tratado como a perros y ahora nos tenemos que quedar con toda la mercancía".  Además denuncian el 'tráfico de puestos', con un vendedor que lleva varios años vendiendo en su puesto vecino con la licencia comprada a otra persona.

La nueva distribución de los puestos tendrá lugar el 1 de junio. Desde ese momento los clientes se tendrán que adaptar a los cambios en Simón Bolivar y en Lakua. Y será con 131 puestos: 96 de ellos de venta ambulante, 13 de hortofrutícola, 8 de viveristas y 14 de producto de temporada.