La Nochevieja más extraña y tranquila

1 enero, 2022

Los aislamientos de miles de personas y las restricciones para la hostelería eliminan la fiesta en Vitoria-Gasteiz

Fue una Nochevieja extraña en Vitoria-Gasteiz. Miles de personas cenaron solas o casi únicamente con su familia habitual. Volvieron en muchos casos las videollamadas entre personas y familias confinadas. Fueron muy pocos quienes mantuvieron la rutina previa a 2020 para celebrar esta Nochevieja. Tampoco hubo prisa por volver a casa, como ocurrió hace un año. Y Ertzaintza no realizó ninguna intervención destacable durante la noche.

Pero la pandemia afecta de forma importante a Vitoria-Gasteiz. Y no fueron tanto las restricciones como los positivos lo que afectó a la tarde. Ya por la tarde se notaba un ambiente extraño: la obligación de consumir sentado hacía difícil encontrar una mesa, y eso hacía que la situación pareciese engañosa.

Porque, más allá del Casco Viejo (donde el tardeo inundó Kutxi, La Cuesta o Pinto), no había una sensación de mucha gente en la calle. No parecía Nochevieja si uno no se acercaba a la colina medieval. Incluso, en los barrios parecía haber menos coches sobre las aceras de lo habitual en estos días grandes.

Miles de personas están actualmente aisladas, en cuarentena por ser positivo. Esto ya impidió a muchos celebrar la fiesta en la calle. Y quienes están sanos no pudieron acudir a bares o discotecas. Fueron muy pocos los locales que abrieron por la noche. Abrir para cerrar a la 01:00 no les compensaba. Los hosteleros analizan ahora cómo pedir indemnizaciones por este cierre repentino, mientras muchos jóvenes se quedaron en casa. Y es que el TSJPV recuerda en su auto que la hostelería puede exigir indeminizaciones por los daños derivados de las nuevas restricciones. Muchos cotillones tenían todo el género y la decoración comprada para este día.

Hubo quien buscó la fiesta en lonjas o en viviendas, pero no hubo apenas reuniones callejeras para hacer botellón y celebrar el año nuevo. Fue una Nochevieja extraña. Muchas cuadrillas se emplazan a dentro de unas semanas para poder celebrar algo similar a Nochevieja. En ese momento en el que la curva de contagios baje y permita recuperar la normalidad, sin estas restricciones impuestas a última hora por el Gobierno Vasco.

Lo que sí harán muchos este 1 de enero es ir al Monte Zaldiaran. Sin resaca que lo impida, toda cumplir con una tradición muy vitoriana.