"¡Olarizu no se toca!". Bajo este lema, decenas de personas se han manifestado este domingo en pleno centro de Vitoria-Gasteiz para exigir que se paralice el Laberinto vegetal proyectado en la campa de Avenida de Olarizu.
Un nuevo intento de los vecinos de la Avenida de Olarizu de presionar de cara al próximo 17 de noviembre. Ese viernes, el pleno municipal debatirá su propuesta. Y poco después, el 21, la concejala Beatriz Artolazabal, junto a otros representantes municipales, acudirá al Auzogune de Hegoalde. Será una sesión monográfica en la que explicará "todos los detalles del proyecto", pero sin opción a debate.
Un aspecto que no gusta a la plataforma Sos Olarizu. Reclaman un "verdadero proceso de transparencia y participación ciudadana". Y prometen continuar con las movilizaciones hasta que les tengan en cuenta.
Informes municipales

El laberinto de Olarizu se anunció en 2018, y desde entonces ha estado en stand-by, fruto de la pandemia. En 2023 ha cogido de nuevo vida y ya se ha licitado. Un proyecto que cuenta con fondos europeos y que pretende crear un nuevo atractivo natural en la zona. Sin embargo, el nuevo vecindario de Olarizu (parte llegado cuando ya se conocía el proyecto) no quiere este juego vegetal.
Aseguran que no son "solo 4 vecinos como han intentado mostrarnos". Respaldados por otras asociaciones vecinales, y colectivos como ATEA y Apasos, SeoBird Life Euskadi, Ekologistak Martxan y Benetako Green, SOS Olarizu ha cargado contra los informes municipales más recientes.
Cinco análisis de los servicios técnicos competentes en las diferentes áreas relacionadas con el proyecto de Laberinto Vegetal de Olárizu avalaron el emplazamiento elegido para su ubicación. Y descartaron repercusiones sobre la conservación de la biodiversidad.
Pero sí plantearon desplazar el laberinto a algo más de 30 metros de las viviendas más cercanas. Cambio que, según puntualizó Artolazabal en su momento, no afectaría a los plazos de ejecución.
"Más hormigón y cemento"

"Los nuevos planos nos dan muchísimo más miedo y es peor el remedio que la enfermedad, porque si se adentra más en la campa, supondrá más hormigón y cemento", lamentan desde el colectivo vecinal.
Denuncian la falta de información sobre este proyecto. Empezando por su impacto económico. "Sabemos que costará 500.000 euros, financiados en un 58% por los fondos Next Generation. Pero desconocemos cuánto será su mantenimiento", critican. Tampoco tienen información sobre el gasto de agua que supondrá o la afección a las especies vegetales y de fauna existentes.
También reclaman un informe de perspectiva de género, tal y como toda obra urbanística debe tener, según la Ley de Igualdad de 2007. "Es un muro vegetal de 1,70 metros que supera la media de las mujeres (1,62 metros) en una ruta por la que pasean centenares de mujeres todos los días", han insistido.
Además, cuestionan la existencia de informes favorables de la agencia URA, ya que se desaguará agua en una balsa cercana. Y no olvidan que el laberinto vegetal implica "asfaltar la campa con cemento y hormigón, es poner puertas a la campa".
"Pensábamos que este urbanismo de cemento y hormigón, caducado y superado por otros modelos más respetuosos con el medioambiente, era algo del pasado. Pero ejemplos como las plazas de la Virgen Blanca, Santa Bárbara o Zumaia se quieren extender al Anillo Verde", han lamentado.
noticia anterior
Cientos de personas protestan contra la amnistía en Vitoria
Unas 500 personas han respondido a la llamada del PP y se han manifestado frente a Correos
noticia siguiente
Baskonia se queda sin gasolina ante Obradoiro
Los de Ivanovic caen con orgullo ante el cuadro gallego tras disputar dos prórrogas (108-95)


Carnaval
Deporte