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¿Qué es el aforamiento?

El Aforamiento está de actualidad, por este motivo vamos a hablaros un poco de esta figura y que implica en la práctica. En primer lugar, la pregunta sería: ¿Qué es un aforado? Un aforado es una persona que por ejercer un cargo público o por determinadas características de su puesto, goza del derecho de ser […]

20140618_Promulgación_06El Aforamiento está de actualidad, por este motivo vamos a hablaros un poco de esta figura y que implica en la práctica. En primer lugar, la pregunta sería:

¿Qué es un aforado?

Un aforado es una persona que por ejercer un cargo público o por determinadas características de su puesto, goza del derecho de ser juzgado por un tribunal distinto al que correspondería a un ciudadano normal. La siguiente pregunta por tanto sería:

¿Cuál es su justificación o qué fundamento tiene?

En su origen, el objetivo era que un cargo público de este nivel pudiera ser sometido a una decisión colegiada, en principio más experta que una individual y que contara con las garantías de que ese alto tribunal es menos vulnerable a presiones políticas que pudieran distorsionar su decisión, que un juez de primera instancia o instrucción. O sea, más garantías de independencia, ya que serán enjuiciados por los Altos Tribunales de nuestro País, el Tribunal Supremo y Tribunal Superior de Justicia según los casos. Entonces:

¿Quiénes son aforados?

La Constitución Española reconoce el aforo tanto a miembros del Gobierno (ART. 102.1) como de los diputados y senadores (ART. 71.3), mientras que la Ley Orgánica del Poder Judicial (ART.57.1.2º), también recoge este derecho para los miembros del ámbito judicial como el presidente del Tribunal Supremo Tribunal Constitucional, Tribunales Superiores de Justicia, miembros del Consejo General del Poder Judicial, Audiencia Nacional, Fiscales Generales del Estado y también para el presidente y consejeros de estado y los distintos Estatutos de Autonomía para los cargos de las comunidades autónomas, y bueno así hasta una estimación aproximada de 10.000 aforados en todo España.
Si lo comparamos con Países vecinos como Portugal e Italia en los que sólo hay 1 aforado (el presidente de la república) o Francia en el que hay 10 (presidente de la república y miembros del gobierno) o Alemania en la que no hay aforados, la comparativa es un tanto preocupante.

¿Es un privilegio o no?

Muchos expertos coinciden en que es una figura hoy en día desfasada, que surge como institución, junto con la Ilustración y los primeros Estados Liberales, época donde la preocupación por la independencia judicial no era una realidad sino una aspiración. En la actualidad, según muchos expertos, debería de desaparecer puesto que hoy en día los jueces son independientes y las circunstancias en las que se justifica la existencia del aforamiento han desaparecido.

En la práctica como hemos dicho se traduce en que los aforados son enjuiciados en caso de imputación por el Tribunal Supremo y Tribunal Superior de Justicia. El problema que se plantea es que los jueces que componen esos tribunales los designa, en función de unos criterios de capacidad, el Consejo General del Poder Judicial, órgano en el que los partidos políticos deben de pactar los nombramientos. Por lo que la independencia que justifica la existencia de la figura del aforamiento es desde una posición puramente objetiva ciertamente relativa, ya que el Congreso y Senado (todos aforados) designan los componentes del Consejo General del Poder Judicial y este a su vez designa a los componentes del Tribunal Supremo y Tribunal Superior de Justicia y estos posteriormente enjuician a los aforados.

Como contrapartida a esto, cabe decir que los aforados, al ser enjuiciados por los Altos Tribunales, pierden su derecho de revisión, su derecho a recurrir, y esto va en contra de la Constitución y demás normas internacionales.

¿Está justificado?

Hoy en día el sistema de justicia garantiza unos criterios más o menos homogéneos en su actuación, razón por la cual parte de ese conjunto de aforados pudiera ser enjuiciado de forma ordinaria y con todas las garantías. Desde otro punto de vista la especialización de los tribunales para el conocimiento de causas contra aforados, hace que conozcan en profundidad el objeto de enjuiciamiento, siendo éste un argumento utilizado por las corrientes a favor del aforamiento.

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Hay sólo 1 comentario. Yo sé que quieres decir algo:

  1. Tristón dice:

    Creo que el aforamiento debería desaparecer ya, puesto que es una prebenda más que contradice al todos somos iguales ante la ley. Salud.

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