El restaurante Olarizu cierra por sorpresa y cambia los banquetes por un gimnasio

19 enero, 2026

El mítico local de la calle Beato Tomás de Zumárraga dice adiós y, en su lugar, habrá un gimnasio de la cadena Fitness Park

Despedida gastronómica imprevista en Vitoria-Gasteiz. El restaurante Olarizu cierra por sorpresa y pone fin a 43 años de banquetes e historia en la ciudad.

En ese tiempo, han sido miles los vitorianos de todas las edades que han pasado por este mítico local, situado en la calle Beato Tomás de Zumárraga, 54. Las bodas, bautizos y comuniones (la conocida como BBC) han sido una de sus especialidades.

Pero también los cumpleaños, comidas y cenas de trabajo, despedidas de soltero, talleres y, en general, todo tipo de celebraciones y eventos.

Un gimnasio en su lugar

Restaurante Olarizu cierre exclusiva gimnasio

Este 2026, según ha podido confirmar Gasteiz Hoy, ha puesto el punto final a una extensa trayectoria, tras cumplir con los numerosos compromisos de las recientes Navidades.

Lo ha hecho sin ruido ni anuncios públicos. Sin embargo, es una realidad. En su interior, los operarios vacían el local para dejar paso a un nuevo inquilino.

En su lugar, se ubicará un gimnasio. En este caso, de la marca francesa Fitness Park, que ya cuenta con un local en el centro comercial El Boulevard. Allí abrió en abril de 2022, en las instalaciones que durante años había ocupado Hydra.

'Stand' de información

La franquicia, que por ahora tiene 7 gimnasios en el País Vasco y prevé otro en breve en Portugalete, anuncia esta expansión vitoriana en su propia web, con oferta de pre-apertura, aunque sin decir una fecha concreta.

Y es que las obras apenas han empezado en este recinto. Desde Fitness Park confirman que, "lo más pronto que podamos, abriremos allí mismo, en Beato, un 'stand' de información donde cualquier persona podrá informarse acerca del club nuevo".

Este aterrizaje refrenda el 'boom' de gimnasios que vive la capital alavesa, con varios estrenos cada año en diferentes barrios de la ciudad.

Gonzalo Antón abrió el Olarizu

Restaurante Olarizu cierre

El nuevo Fitness Park se instala en el gran espacio que abarcaba el restaurante Olarizu. Un local que vio la luz en 1982, de la mano del empresario mirandés Gonzalo Antón, quien dos años más tarde haría lo propio con otro clásico vitoriano y su buque insignia: el Zaldiaran.

Fue aquí donde centró más su atención y, por ello, varios años después de su apertura, traspasó la gerencia del Olarizu. A principios del siglo XXI, en torno a 2005, cambió de nuevo de manos. Leire Asarta se puso al frente, como directora, de un equipo que transformó, y actualizó, el restaurante.

Restaurante Olarizu cierre

En 2010, sus más de 1.000 metros cuadrados sufrieron una gran renovación. El nuevo Olarizu contaba desde menús del día y de fin de semana a otros más específicos de celebraciones, con espacios para recepciones, numerosos salones y comedores polivalentes y hasta una discoteca con pista de baile.

Muy activo en redes sociales, volvió a ser un 'must' a tener en cuenta para organizar todo tipo de eventos. Su ubicación, cercana al centro de la ciudad y del Palacio Europa, contribuían a ello.

Último cambio de gerencia

La Carpa Olarizu cierre

Imagen de La Carpa del Olarizu.

Prueba de su tirón, en junio de 2018 inauguró la Carpa del Olarizu. Lo hizo en el número 52 de la misma calle, en el espacio que en su día ocupara el pub Pitka, que había permanecido varios años cerrado. Esta ampliación del restaurante contaba con un jardín vertical y un lugar pensado para multitud de eventos.

Sin embargo, en 2022, en plena recuperación de la pandemia, su directora dio un paso a un lado para poder compaginar la vida familiar y centrarse en nuevos proyectos. El Olarizu fue traspasado a un equipo de Bilbao.

Poco más de tres años han aguantado sus responsables con este negocio que, por sus grandes dimensiones, su estructura y características, no siempre resultaba fácil de gestionar y de mantener a pleno rendimiento durante todo el año.

Con esta decisión, Vitoria-Gasteiz pierde otro referente hostelero y gastronómico y, sobre todo, el entorno de la Avenida y San Martín se quedan un poco más huérfanos.