El coronavirus en el campo alavés: ¿hay crisis en el Km0?

Los pequeños ganaderos y agricultores sufren un descenso de las ventas que no han notado las grandes cooperativas y granjas

La crisis del coronavirus ha detenido gran parte de la actividad laboral en Vitoria-Gasteiz. Salvo las empresas consideradas como esenciales, muchos negocios llevan días o semanas con la persiana bajada. No ocurre así en la agricultura y la ganadería. Un sector que ahora está demostrando la importancia que todavía tiene en el mundo laboral, aunque también atraviese sus dificultades.

sector primario alava crisis

Un baserri de Aramaio.

Como en todas las crisis, dentro del sector primario hay beneficiados (a corto plazo) y perjudicados. Grandes cooperativas y negocios de producción han incrementado sus beneficios. Especialmente al comienzo del confinamiento, por la gran demanda de productos en los supermercados. Pero también hay otros que prácticamente no venden estas semanas: los pequeños granjeros dependientes de ventas locales o a pequeños comercios.

  • El pequeño granjero

Es el caso de Leire Ibarrola, propietaria de la Quesería Izoria. Su hermano y ella gestionan “dos rebaños”, como dicen ellos: uno de ovejas y otro de abejas. Se dedican a la producción de queso (sobre todo Idiazabal) y miel para venderlo en los mercados de Vitoria y de otros pueblos alaveses.

Pero ahora, en pleno confinamiento, no venden casi nada: “Todo esto nos ha pillado en plena campaña de producción de queso y no llegamos a cubrir gastos. Lo poco que vendemos es en el Mercado de Abastos y en el reparto a domicilio que hacemos nosotros mismos”. Si reciben algún pedido lo llevan por su cuenta a cualquier localidad alavesa.

Hay otras granjas modestas que también se dedican al queso en Álava, pero afrontan la situación con más seguridad. Es el caso de una granja de vacas de leche que no ha querido desvelar su identidad ni localización en este reportaje. Dicha granja tiene un contrato con una quesería, lo que les garantiza estabilidad económica.

En estos casos el ganadero desarrolla su actividad prácticamente con normalidad y al mismo precio. “El único cambio que notamos es el precio más bajo del gasoil para los desplazamientos, y la reducción de actividad en talleres. Ahora tendríamos un problema si se nos avería alguna de las máquinas, pero hasta entonces trabajamos con normalidad. Eso sí, con incertidumbre respecto al futuro que se viene”, añade la granjera responsable.

Los mataderos pagan a 2,5 euros el kilo de carne cuando antes estaba a 3,8

Los ganaderos que sí han notado el impacto desde el primer momento son los que se dedican a la producción de carne. No los que venden a supermercados, sino los que tratan con sidrerías y restaurantes para chuletones y similares. Estos lugares ahora están cerrados, por lo que no existe salida para la carne producida. “Los mataderos ahora pagan a 2,5 euros el kilo cuando antes estaba a 3,8” añade la misma granjera.

  • Las grandes cooperativas

En la otra cara de la moneda están las empresas y cooperativas agrícolas. Aunque también hay casos de descenso en la producción y de despidos, las cooperativas disfrutaron de un aumento de ventas sobre todo al comienzo del confinamiento. Eso sí, los precios son los mismos que antes de la crisis.

Udapa, la cooperativa dedicada al comercio de patata alavesa, recibió tantos pedidos que implantó turnos de noche y jornadas en festivos para abastecer a todos los supermercados y similares. Ahora la producción se ha normalizado, aunque también les ha golpeado el desempleo.

Udapa implantó turnos de noche y jornadas en festivos para satisfacer la demanda de supermercados

Según cuentan desde la propia cooperativa, tuvieron que parar la actividad por falta de pedidos en Paturpat, la filial de Udapa. Aun así, aseguran que la mayoría de la plantilla está recolocada en Udapa. “Confiamos en que en Álava el sector primario resista mejor que otros sectores, ya que ahora es temporada de siembra y no de recolección”, intuyen.

En Garlan opinan que esta situación ha fortalecido en cierta manera al sector primario local. “Estamos en crisis casi continua y esto nos ha beneficiado. Ahora cobra importancia el disponer de alimentos de primera necesidad cerca, y no depender de importaciones ni grandes trayectos”, opina su gerente, Andrés García.

Su negocio se centra en la producción y comercio de patatas, cereales y sobre todo, legumbres. En esas últimas tuvieron un incremento en la demanda del 350% al inicio de la crisis. Unos 900 agricultores trabajan para esta cooperativa, que tiene unos 42 empleados gracias a su fusión con la cooperativa Sagral. La mitad de ellos trabajan desde casa, y los puestos presenciales toman “todas las medidas de seguridad necesarias”.

En Garlan la demanda de legumbres creció un 350%

También hay casos de agricultores más modestos que aún no han notado el impacto de la crisis. Es el caso de Fresaraba, en la que trabajan únicamente dos personas. Aunque ahora sea temporada de fresas, esta producción empieza con las ventas en verano a comercios locales. Por ahora no han alterado su trabajo y confían en que para entonces no les afecte la situación actual.

Otros pequeños agricultores, por desgracia, no pueden decir lo mismo:la agricultura es la que más ha sufrido en los últimos datos del paro, pertenecientes al mes de marzo: ha habido un incremento del 12,6% en el paro de este sector.

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