Una torre de Doña Ochanda de poliespan y pegamento

16 enero, 2023

Manuel Estrella, de 74 años, recrea el característico edificio gasteiztarra con poliespan, madera y pegamento

Un cutter, mucho poliespan, unas gotas de pegamento, algo de madera y bastante pintura. Amén de toneladas de paciencia, cariño y trabajo. Con estas herramientas ha cobrado vida la torre de Doña Ochanda. Lo ha hecho en el salón de casa de Manuel Estrella.

Allí es donde este jienense de 74 años (vino con 4 a Vitoria-Gasteiz) ha replicado la que fuera la primera casa fuerte que defendía la ciudad. Construida a principios del siglo XV, Don Andrés Martínez de Iruña la reconstruyó en el siglo XVI, y le puso el nombre de su hija. En 1971, un nuevo lavado de cara la dotó de su actual apariencia, propia de la arquitectura medieval italiana.

Doña Ochanda poliespan

Belenes y caseríos

Mampostería, ladrillo y madera levantan la sede del Museo de Ciencias Naturales. Poliespan, pintura y pegamento la recreación de Manuel. Eso sí, comparte con la original las más de 50 ventanas hechas en madera. Unos cuatro meses de trabajo y dedicación para una edificación de casi 1 metro de alto.

Doña Ochanda Vitoria poliespan

Pero, ¿cómo surgió la idea? Manuel ha dedicado su vida al mundo de la mecánica. En concreto, hasta su jubilación con 60 años, fue tornero y mandrinador. De siempre se le han dado bien las manualidades y, de vez en cuando, disfrutaba creando "alguna cosita para los sobrinos". Todo en madera. En Navidades, cada año retocaba alguna figura o edificio del Belén familiar, hasta recrear una aldea navideña con todo lujo de detalles.

La réplica de la torre tiene casi 2.000 tejas de poliespan

Con esos mimbres, ya jubilado, acudió a la Asociación de Belenistas de Álava. Y allí descubrió el poliespan. "Nunca lo había trabajado, pero al empezar vi que se me daba bastante bien. El material en sí es fácil", apunta. Durante seis años, puso su granito de arena en algunos belenes "de lo mejorcito, quitando los de Pedro Pablo. Hicimos unos muy completos, nevando y todo".

Doña Ochanda poliespan Manuel Estrella

Hace unos años que lo dejó, pero siguió creando en su casa. Con el poliespan, por supuesto. Así surgió la réplica del caserío de un cuñado en Orozko. Muebles, escalera, jardín y barbacoa incluidos. No le faltaba detalle. "Cuando lo vio se quedó alucinado, lo tiene en el salón y no lo mueve", reconoce Manuel.

Otro segundo caserío antiguo también salió de sus manos. Para un amigo de su hijo. Y fue este mismo quien este año le pidió que recreara la fachada de la torre de Doña Ochanda, en Siervas de Jesús. "Le dije que eso solo no tenía gracia, que ya lo hacía completo, no lo iba a cortar por la mitad", aclara.

Todos los días, Manuel y su mujer, Paquita, dan un paseo de 12 kilómetros

Dicho y hecho. En septiembre, Manuel puso manos a la obra. Varias visitas y muchas fotografías del edificio fueron el trabajo de campo que realizó con su mujer, Paquita. "No sabía que tenía tantas ventanas, unas 50 o 52. La cantidad de vueltas que he dado para reflejarlas todas", apunta con humor. El encaje de la madera de estas con el poliespan fue uno de los momentos delicados.

Otro lo representaron las casi 2.000 tejas colocadas. Manuel hacía las tiras de poliespan "y se las pasaba a mi mujer para que les diera la forma. Luego hay que colocarlas, va todo pegado". Precisión y perseverancia.

Con la estructura montada (hay hasta una mesa, un jarrón y flores), llega la pintura. Tan realista que hay quien le ha preguntado si las tejas "eran de barro". Pero no. El secreto es el poliespan, "que luce mucho". En Navidad la tenía lista para entregar.

Doña Ochanda poliespan tejas

Eso sí, Manuel deja claro que se trata de "una afición, no hago encargos. Si llega un momento en que tengo que hacer algo, lo hago, pero ten en cuenta que es todo en el piso, no es un taller ni una lonja preparada para ello". Por ahora, retomará sus paseos con Paquita. 12 kilómetros diarios "hasta la Cruz o a Castillo".

No será hasta más adelante cuando aborde su próximo reto: hacer un Belén con río, igual al de su salón, para su nieta. "El año que viene hace la Comunión y me lo pidió. Así que en septiembre me pondré", promete.

Tierra de Hombres

Doña Ochanda torre

Hasta entonces, no se aburre. Estos días ultima los papeles para la llegada de su 'hija' desde Togo. Porque Manuel es voluntario en la asociación Tierra de Hombres y, durante 7 años y medio, la pequeña Aku vivió con ellos. "Vino con tres años sin cumplir. Comía con los pies y, en ese tiempo, le hicieron 16 operaciones en los brazos y dos en las rodillas", rememora emocionado.

Manuel ayuda a en Tierra de Hombres creando aparatos ortopédicos en poliespan para los menores

Aunque hablan con frecuencia, la pandemia les ha impedido abrazarse estos últimos años. Este verano le pondrán remedio: "Vendrá todas las vacaciones y tenemos muchas ganas de verla". No es la única colaboración que este padre de acogida hace en la asociación. También echa mano de sus habilidades creativas para mejorar las condiciones de otros menores. Fue así como conoció a Jenny, fisioterapeuta.

Doña Ochanda réplica Manuel Estrella

"Ella también colabora allí. Nos conocimos gracias a Aku y cogimos mucha amistad. Un día, estaba preocupada por cómo conseguir elementos de refuerzo ortopédicos accesibles. Porque los padres no pueden pagarlos", detalla Manuel.

Belén poliespan Manuel

Belén de poliespan que ha creado Manuel.

No se lo pensó dos veces y, desde entonces, poliespan en mano, crea lo que sea necesario: desde cuñas y apoyos para sillas a elementos diversos para enderezar el cuerpo. "Es que son chavales que tienen unos problemas... Jenny me manda las medidas, yo hago el aparato, ella les da un baño de yeso y quedan de maravilla. Hacemos muy buen equipo", se enorgullece.

El cariño es mutuo. "Manolo siempre está cuidando de la familia, amigos y de todo aquel a quien pueda echar una mano. Y crea obras de arte", alaba Jenny. Como muestra, sirva esta torre de Doña Ochanda de poliespan y pegamento.