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Un vitoriano en las Antípodas

13 junio, 2012

Gorka Lasarte vive desde Noviembre en Sydney

La finalización de su contrato laboral fue la excusa para que Gorka Lasarte decidiera hace cinco meses comenzar a estudiar Inglés y en lugar de recurrir a las habituales academias de Vitoria decidió hacer las maletas e irse a las antípodas para sumergirse en el idioma de Shakespeare, al mismo tiempo que poder conocer una cultura totalmente opuesta y diferente a la vitoriana. Desde el mes de noviembre Gorka Lasarte es un vitoriano que vive en Sidney, después de descartar otros rincones del globo como Boston, Washington o Londres.

Su elección por la ciudad australiana fue clara al tratarse de un “buen lugar para viajar, conocer diferentes culturas y con mas oportunidades de encontrar trabajo que en Europa, además de haber pocos españoles con los que poder hablar en castellano”, relata a GasteizHoy desde Sidney. Durante los preparativos para su gran salto a Australia se empapó de la cultura “aussie” leyendo libros, contactando con otros viajeros como él y devorando todo tipo de documentación para afrontar el “terrible cambio de mentalidad” entre Vitoria y Sidney.  Tenía “muy claro que a un lugar como estos tienes que venir con la mentalidad totalmente abierta”, remarca Lasarte. Su idea inicial era la de permanecer seis meses en Australia para aprender el idioma y viajar durante otro mes, pero tras haber encontrado un trabajo a media jornada que le permite cubrir los gastos ya no duda en alargar “algún tiempo más” su estancia en la antípodas.

Sidney es una ciudad con el 25 por ciento de la población de Australia, con más de cien nacionalidades diferentes y con un nivel y calidad de vida muy alto. Son gente muy trabajadora e implicada con lo que hace”, define Gorka Lasarte a sus nuevos vecinos. Con la experiencia de llevar más de cinco meses en aquellos lares Lasarte se ha percatado de la diferencia y amabilidad en el trato que tienen los australianos hacia todos sus visitantes. Nadie te juzga por lo que eres o hayas sido, todo el mundo es bienvenido y te reciben con los brazos abiertos”, proclama. El choque de mentalidad y cultura entre Vitoria y Sidney es brutal acostumbrado a su ciudad natal donde “todo es pequeño y tranquilo mientras que Sydney es todo lo contrario, muy grande y con mucho movimiento”.

Aún recuerda con una sonrisa su primer día en Sidney, con la tormenta que le recibió nada más bajar del avión y el cansancio tras un agotador viaje de 24 horas pero manteniendo intactas “la ilusión de un niño pequeño y con un sueño que poder cumplir a miles de kilómetros de mi casa”.

La diferente y gigantesca dimensión de Sidney en comparación con Vitoria es lo que más le ha llamado la atención y lo que más echa de menos de su ciudad. “Sidney es enorme. Necesitas coger obligatoriamente transporte público, tren o bus y tienes un mínimo de 20 minutos de un sitio a otro. La vida esta en la City y la gente vive a las afueras de la ciudad por lo que has de coger transporte. Puedes andar en bicicleta por la ciudad, muchos australianos la usan, pero es muy peligroso ya que hay mucho tráfico”, relata en su día a día. También el aspecto económico es muy diferente porque los precios de los alimentos  o ropa son “casi tres veces más caros que en Vitoria”.

En estos meses ha tenido tiempo para añorar la “tranquilidad de pasear por las calles de Vitoria, coger la bicicleta, la comida y los amigos y familia. Estando tan lejos echas de menos esas cosas pero al final te acostumbras a cómo vive la gente aquí. Seguramente cuando vuelva a Vitoria eche de menos el estilo de vida que llevo en Sidney”.

Sin embargo en el lado positivo destaca esa multiculturalidad de nacionalidades que conviven en Australia. “He conocido casi 20 procedencias diferentes: Japoneses, Chinos, Elovacos, Franceses, Rusos, Coreano, de Mongolia, Bélgica.... Eso es lo bonito de Sydney. Aprendes otras costumbres y maneras de vivir. Con todas esas experiencias uno se da cuenta que el mundo es muy grande y que somos muy diferentes unos de otros”, finaliza su relato este vitoriano en las antípodas.