Año 1 después de la granizada: los varilleros no dan abasto

6 julio, 2024

Miles de coches esperan durante meses para arreglar los daños del granizo

Hace casi un año, Vitoria-Gasteiz sufrió la granizada más fuerte de la última década. El 6 de julio de 2023 es recordado por todos los vitorianos. En pocos minutos, el cielo cambió de azul a negro para descargar grandes bolas de granizo. Las calles de la ciudad estaban blancas, y eran ríos de agua sin control. Y los grandes damnificados por la granizada fueron los vehículos.

Abolladuras, faros y muchas lunas rotas. Estas fueron las consecuencias del granizo que a día de hoy todavía se ven en muchos coches. Y es que los talleres de Vitoria-Gasteiz no han parado de arreglar las abolladuras en techos, capós o puertas traseras. De hecho, las listas de espera son interminables y "hay trabajo para unos cuantos meses más".

varillero vitoria

Granizada y operación verano

Aunque han pasado 11 meses, muchos coches todavía siguen sin arreglar. Y este retraso se debe a que los talleres no dan abasto. Más allá de quitar abolladuras, miles de coches pasan estos meses las revisiones para estar listo de cara al verano. Revisiones de aceite y cambios de ruedas marcan las últimas semanas de trabajo antes de las vacaciones.

"Algunas marcas no tienen stock para cambiar capós y se retrasan las reparaciones"

Esto provoca que "sea difícil arreglar todos los vehículos a la vez. Los talleres están a tope y dan citas para después de agosto", explica ADEADA (Asociación de Empresarios de Automoción de Álava). Por lo tanto, todavía habrá coches abollados más de 12 meses después de una granizada histórica en Vitoria-Gasteiz.

Coches nuevos y a todo riesgo

El perfil de los coches a arreglar es claro: nuevos y con seguro a todo riesgo. Y es que en este último caso están incluidas las reparaciones de chapa y pintura. Sin embargo, el seguro a terceros no cubre las abolladuras en el coche a no ser que se contrate una cobertura específica de daños por fenómenos de la naturaleza y choque con animales.

"La gente no viene con coches muy antiguos, porque el coste de la reparación es alto. Los daños fueron muy fuertes", asegura JuanCar Varillero. El granizo fue pequeño pero más duro y esto ha provocado más marcas en todos los coches.

Los varilleros utilizan diferentes varillas "de diferentes tamaños, larguras y grosores" para empujar el bollo por detrás. Con esta técnica de la varilla, "masajeamos la chapa y vamos quitando el bollo poco a poco". En las zonas con más dificultad, utilizan ventosas con pegamentos especiales y martillos de inercia para corregir estos defectos.

Sin embargo, hay alguna pieza del coche que se cambia entera. Es el caso del capó. Ante las numerosas abolladuras, los talleres cambian toda la parte delantera que cubre el motor. Pero se han encontrado con un problema común. "Hay algunas marcas que no tienen stock de capós delanteros y por eso se están retrasando las reparaciones", comentan.