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"Dejar a tu hijo en el hospital y no poder visitarlo es durísimo"

11 agosto, 2020

Las visitas a pacientes ingresados en plantas libres de COVID también están totalmente restringidas

Susana espera nerviosa a las puertas del Hospital Santiago mientras a su hijo de 19 años le realizan varias pruebas médicas. Lleva ya 10 días hospitalizado, solo, ya que en todo este tiempo su familia no ha podido verlo ni hacerle compañía. "Es una impotencia tremenda, me llama llorando de dolor y desde aquí afuera no puedo más que hablar con él por teléfono", cuenta.

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A raíz de la pandemia, las visitas a pacientes ingresados están totalmente restringidas, aunque su ingreso nada tenga que ver con el COVID. Esta prohibición busca evitar riesgos y que el coronavirus pueda volver a los hospitales a través de las visitas. Solo pueden tener compañía los pacientes que no puedan valerse por sí mismos o en caso de que profesionales sanitarios lo autoricen mediante un documento específico.

"Hace unos meses, mi hijo pequeño también estuvo ingresado, pero al ser menor de edad sí que pude estar con él", afirma. Quizá por ello, cuando le dijeron que en esta ocasión tenía que irse a casa y dejar al mayor solo, se derrumbó: "era algo que no me esperaba. Lo veía sufriendo tanto que dejarlo en esas condiciones se me hizo durísimo, yo solo lloraba y lloraba".

Incertidumbre

Cuenta que lo más duro, aparte de no poder ver ni estar con su hijo, es la incertidumbre. "Lo llamo muchas veces al día, pero si alguna vez no me coge ya empiezo a pensar lo peor, ¿por qué no me coge? ¿le habrá pasado algo? En más de una ocasión he tenido que llamar a planta para pedir que entren en su habitación a ver si está bien", cuenta.

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El padre de Aiala lleva menos días ingresado, pero el sentimiento es el mismo. "Cuando a un familiar lo hospitalizan, lo único que está en tus manos es hacerle compañía, así que cuando me dijeron que me tenía que ir, sentí que lo abandonaba", declara. "Hablo mucho con él por teléfono, pero no es lo mismo. Tengo en la cabeza la imagen de cuando ingresó, de lo mal que lo dejé, y eso no se me irá hasta que lo vuelva a ver".

Tanto Susana como Aiala afirman entender "perfectamente" la situación, "pero hasta que no lo vives, no sabes lo duro que es". A esto hay que añadir que el padre de Aiala estuvo solo en la habitación los primeros días, "por una parte está más tranquilo, pero tener a alguien con quien charlar hace mucho. El tiempo en un hospital pasa muy lento". Afirma que su situación es igual a la de un paciente aislado, "solo tiene la tele y hay que pagar para verla".

Tele de pago

Hace unos meses Txagorritxu puso en marcha un sistema de visitas virtuales con las personas aisladas por coronavirus. Este sistema permite la comunicación a través de tablet o teléfono entre pacientes hospitalizados y sus familiares. Además, los pacientes aislados por coronavirus pueden disfrutar de la televisión de manera gratuita. El resto de ingresados deben seguir pagando por este servicio.

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"Creo que cobrar por ver la tele a un enfermo es muy ruin. Para muchas personas esta es la única compañía que tienen durante días o semanas. Me parece genial y un paso hacia adelante que los pacientes con coronavirus no tengan que pagar, ahora a ver si lo extrapolan a otras plantas. Nadie está en el hospital por gusto", dice Aiala.

Mientras espera el alta de su padre, Aiala no puede evitar pensar en esos pacientes que fallecen solos y aislados. "Yo sé que mi aita está recuperándose y en unos días esto habrá quedado atrás. Si una situación así ya es dura, no me quiero imaginar las familias que no vuelven a ver a su ser querido".