Un vitoriano queda segundo en un concurso gastronómico en Irlanda

2 marzo, 2017

El chef Gorka Arrieta, afincado en este país, planea abrir el primer restaurante vasco-irlandés en el Úlster

La pasión, experiencia y creatividad que impulsan la cocina del chef Gorka Arrieta, afincado en Irlanda, le hicieron brillar en un certamen nacional de gastronomía celebrado la semana pasada en Dublín.

Allí logró la medalla de plata en la competición de pescado y quedó cuarto en la de cordero.

Este vitoriano de 41 años lleva unos 20 metido entre fogones. Por eso, el galardón ha supuesto “el reconocimiento a toda una vida laboral de ingenio y esfuerzo”.

Gorka opina que el de cocinero resulta “un trabajo muy sacrificado, con largas jornadas laborales y muchos años de aprendizaje”. Pero, sobre todo, constituye una “profesión preciosa, porque son infinitas las recetas que uno puede crear”.

Esta incesante búsqueda de nuevos sabores le permitió sobresalir con “una receta propia” en la Annual Catex Exhibition, que reunió a unos 700 cocineros procedentes de todo Irlanda. “Se presenta gente muy preparada y acostumbrada a participar en este tipo de eventos. Es muy difícil conseguir una medalla. Y, si uno es extranjero, todavía más”.

Gorka ganó la medalla de plata con un vistoso plato de bacalao en la modalidad de pescado y quedó cuarto en la de cordero

El concurso incluye un amplio abanico de modalidades y Gorka se midió contra unos 60 de los mejores chefs del país en las de pescado y cordero. En la primera, obtuvo el segundo premio gracias a un bacalao salado y confitado en grasa de pato, acompañado de calabaza tanto asada como en puré. También empleó una reducción de remolacha y productos alaveses como el aceite de Moreda y la sal de Añana.

Además, en la elaboración del pil-pil utilizó un tipo concreto de algas que él mismo había recogido en la costa de Irlanda. “Se conocen como lechugas de mar y resultan idóneas para esta salsa debido a su textura gelatinosa”. Y “son muy verdes, lo que le dio un toque de color muy bonito al plato”. Al jurado le conquistó la “originalidad” de una receta “simple, pero muy sabrosa y bien cocinada a partir de buenas materias primas”. Además, era “elegante y vistosa” en cuanto a su presentación.

El bacalao que le dio la medalla de plata

Por otra parte, el plato de cordero “era más complicado”. Iba con una salsa de foie, patata confitada, setas de temporada y una mahonesa de menta. “Estaba muy confiado en ganar la plata o incluso el oro con esta elaboración”. Sin embargo, “por pequeños detalles en la presentación me quedé con el diploma del cuarto puesto. Aunque conseguirlo también fue un logro para mí”.

La medalla de plata que ha conseguido le ha dado un espaldarazo a un proyecto que tiene en mente. Junto a su buen amigo Rob, que fue nombrado mejor chef de Irlanda del Norte, Gorka está inmerso en negociaciones para abrir el primer restaurante vasco-irlandés en el Úlster. Cuando lo pongan en marcha, “lucharemos por una estrella Michelín, ahora que estamos en nuestro mejor momento culinario”.

Actualmente, trabaja como jefe de cocina en un hotel de Tralee, la capital del condado de Kerry, en el suroeste de la isla. Además, Gorka y Rob realizan diferentes eventos culinarios. Como el Superclub, donde todos los meses dan de comer a 30 personas en un establecimiento de Irlanda del Norte.“Elaboramos tres platos irlandeses y otros tantos vascos”.

En estos momentos, Gorka mantiene negociaciones para participar en las jornadas gastronómicas de Vitoria en marzo de 2018

Para ello, cuentan con la colaboración de “una persona que trabaja con productos orgánicos de temporada”. Estos encuentros gozan de tanto éxito que el 17 de mayo celebrarán uno en Dublín. Y, en estos momentos, mantiene negociaciones para traerlos a Vitoria, dentro de las jornadas gastronómicas que acogerá la capital alavesa en marzo de 2018.

Gorka estudió Turismo y en 1994 se marchó a Inglaterra para poder aplicar sus conocimientos en un hotel. “Trabajé en todos los departamentos y el de cocina me encantó”. Ese fue el inicio de una aventura gastronómica que le ha llevado a afincarse en el extranjero. Posteriormente, se trasladó a Irlanda, donde residió desde 1998 hasta 2014. Vino a Vitoria para quedarse dos años y, después, regresó a la isla. “Irlanda y Vitoria son mis dos casas”, concluye.

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