La pandemia multiplica el interés en Álava por las construcciones modulares y sostenibles

13 junio, 2021

Varias empresas alavesas que se dedican a las construcciones prefabricadas han multiplicado “por diez o por veinte” el interés por sus productos

Comprar o alquilar un piso de un bloque de viviendas suele ser el camino habitual para la mayoría de alaveses a la hora de adquirir una vivienda. Los hay con más presupuesto que se decantan por construir una casa, bien sea de ladrillo, acero y cemento, normalmente en terrenos alejados de la ciudad. Construcciones que en muchos casos suelen demorarse meses, e incluso años desde que se conciben hasta que se finalizan.

En los últimos años están aflorando numerosas alternativas a estas construcciones en materiales clásicos. Construcciones destinadas a terrenos urbanizables y que permiten tener una vivienda o añadir espacios, como un despacho en un jardín, en muy poco tiempo. En Álava hay varias empresas dedicadas a este tipo de construcciones. Exportan a nivel nacional y han visto crecer el interés por sus productos en los últimos meses. Aunque, para acceder a una de estas construcciones primero se necesita un terreno en el que colocarla y un bolsillo holgado.

¿Cuánto cuesta una vivienda modular? ¿Cómo es su instalación? ¿Qué es una passive house? Hablamos con las empresas alavesas dedicadas a este tipo de construcciones .

El terreno

Es el punto clave si el deseo es construir una vivienda propia. Debido a las normativas vigentes, para construir una vivienda el terreno ha de ser urbanizable o urbano. El terreno rústico además de no ser edificable no suele reunir las infraestructuras necesarias (saneamientos, agua y suministro de electricidad). En el caso del terreno urbanizable es apto para construir, aunque pueden ser necesarios planes previos, como un proyecto de reparcelación.

Además, cada parcela puede tener sus propias características como un límite máximo a ocupar por edificación o límite en el número de metros cuadrados que podrá tener la misma. En el caso de la compra de un terreno es el comprador el que se hace cargo de la mayoría de los costes que ello implica. Se incluye no solo el coste del terreno en sí, también los impuestos y licencias correspondientes y en general todos los trámites burocráticos.

En el caso de Álava, se pueden encontrar terrenos urbanizables a partir de 25.000 euros, aunque la mayoría se sitúan en pueblos alejados de la capital.

La mayor parte de los terrenos urbanizables se concentran en los alrededores de Vitoria

En el caso del municipio de Vitoria-Gasteiz se empiezan a encontrar mayor cantidad de terrenos a partir de los 120.000 euros, sobre todo en la Zona Rural Suroeste y Este y en pueblos algo más cercanos a la ciudad.

Casas modulares y ecológicas

Ak Modular, situada en Júndiz, es una de las empresas alavesas dedicada a la construcción modular: “con criterios basado en la sostenibilidad y el modelo Passive House” explica Txema Martín, responsable de la empresa. En los últimos meses ha notado un incremento en las llamadas, fruto de la pandemia. “Suele haber dos tipos de cliente: los que vienen atraídos por el modelo constructivo de alta eficiencia y el que viene atraído por la inmediatez constructiva y el precio.”

Las ventajas de este tipo de construcciones, según explican desde Ak Modular son, por una parte los plazos de entrega más cortos: “en cinco o seis meses nos encargamos de todo el proceso” además del precio cerrado “no hay variaciones de precio sobre el presupuesto” como puede ocurrir en las construcciones tradicionales.

Los paneles se construyen en la planta de Júndiz y se ensamblan directamente en la ubicación del cliente.

Esta empresa construye en torno a 18, 20 casas al año destinadas a todo el país “con diseños y propuestas interesantes como la aerotermia, la producción fotovoltaica o la sostenibilidad.” Casas que según la normativa vigente únicamente se pueden instalar en terrenos urbanos “y de la mano de la normativa municipal”. “Construimos las paredes en la nave, se transporta en un camión y se ensambla en unos 15/20 días.”

En cuanto a precios, incluyendo todo: proyectos, acometidas, luz, saneamiento, cimentaciones y la construcción en sí,  “suele rondar los 1790 euros el metro cuadrado” explica Txema. Con una construcción de tamaño medio “alrededor de los 200.000 euros“.

Un despacho en pleno jardín

Hobycasa es otras empresa alavesa dedicadas al mundo de las casas prefabricadas. “Nuestro negocio no está enfocado a la vivienda habitual” explica Garbiñe Chasco, directora comercial “nos centramos más en casas auxiliares: como habitación extra, oficina, casa de invitados, casa de campo….” Un sector que ya tenía demanda antes de la pandemia pero que con el Covid ha visto incrementado el interés y que está llegando a sufrir a nivel mundial la escasez de materiales, sobre todo madera, fruto de las complicaciones logísticas derivadas de la pandemia.

La gente busca “sobre todo un espacio adicional o un espacio de esparcimiento al aire libre”, explica Garbiñe, lo que explica “la gran demanda” que están teniendo en los últimos meses. Triunfan las casas de “pequeño tamaño, entre 12 y 20 metros cuadrados, en líneas modernas, con mucha cristalera” y que se busca convertir en un espacio adicional para la casa como zona de despacho o esparcimiento. Estos modelos “se pueden encontrar desde los cuatro mil euros” y están siendo muy demandados en los últimos meses.

Los clientes se interesan por casas de madera auxiliares para utilizar como oficinas, en la imagen el modelo Madrid.

Según explican desde Hobycasa, este ha sido un sector que se ha visto beneficiado con la llegada de internet. En su caso, el 90% de los pedidos se realizan online. “Vendemos a nivel nacional, nuestros mercados principales son Cataluña, Levante y Andalucía.” explica Garbiñe. Entre el perfil de los compradores destacan personas entre 35 y 60 años, urbanos con adosados, o con terraza o un jardín. También personas del ámbito rural.

En el caso de Hobycasa son construcciones más sencillas que las puede llegar a montar uno mismo sin conocimientos previos. “Es imposible montarlo mal, es como un mecano” explica Garbiñe. Un montaje que se realiza siguiendo un tutorial y que puede tardar entre un día, día y medio si lo hace una persona novata.

Casas de paja, consumo cero

Ecopaja es otra de las empresas alavesas que ha visto multiplicado el interés y la petición de información “por diez o por veinte”, explica Jose Veiga. En este caso, la apuesta es por viviendas para vivir, primeras viviendas. Esta empresa prefabrica los paneles y las fachadas para que el montaje sea lo más rápido posible. Además lo hacen con materiales completamente naturales y cien por cien sostenibles: “conseguimos una terminación, un resultado de vivienda habitual, que el 90% de las veces se utiliza como primera vivienda”

Un modelo de construcción basado en el Passive House, con capacidad de aislamiento a través de materiales ecológicos y kilómetro cero y suministro cercano. Empresa que también se está viendo afectada por la falta de madera, fruto de la alta demanda y de las dificultades logísticas de la pandemia.

Vivienda en Trocóniz (Álava) con los muros aislados con paja

En el caso de Ecopaja es un perfil de cliente que prioriza su salud y busca una vivienda pasiva lejos de “productos tóxicos a largo plazo” como aislamientos de lana de roca o plásticos. “El 80% de los clientes ya vienen informados y saben lo que buscan”. Interés que coincide con las ventajas que promete Ecopaja: un ahorro energético que llega al 90% .”

En el caso de las viviendas pasivas la clave es el terreno. La vivienda se diseña a medida de la parcela, con un estudio bioclimático” explica Jose. “Hay que ver cómo afecta el sol, como protegernos de él, como aprovecharlo” y así establecer la estrategia pasiva a tomar.

Muros de la vivienda de Trocóniz durante su construcción.

El primer condicionante en este tipo de viviendas es la parcela, seguido por la normativa urbanística (solo se puede construir en terreno urbanizable). También influyen las condiciones del cliente, si quiere por ejemplo que sea a cota cero. “Recomendamos conectar a las tomas eléctricas, aunque el objetivo está puesto en no tener gasto” incide Jose.

En cuanto al precio, “parecido al de una vivienda de construcción habitual, quizá un 5% más”. Hay diseños “más económicos y más caros”, a la altura del bolsillo del cliente. Eso sí, el diseño basado en la recuperación de calor y el ahorro energético aportan “un plus de ahorro a largo plazo”. Ahorro que hace que este tipo de viviendas sean una opción muy interesante.

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Hay sólo 1 comentario. Yo sé que quieres decir algo:

  1. Federico dice:

    Sí, es una de esas oleadas que se producen en torno a cualquier suceso impactante. Luego, en cuanto empiecen a multiplicarse por diez o por veinte los robos en casas unifamiliares, se incrementará la demanda de pisos en ciudad, je, je, je.

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