Vuelven la aguja y el ganchillo

18 diciembre, 2013

La aguja y el ganchillo vuelven a estar de moda. Igual que hace medio siglo, las mujeres de Vitoria se reúnen todos los martes y jueves por la tarde en los locales de la asociación de Vecinos Ipar Arriaga. Lo hacen para tejer juntas, en un proyecto solidario destinado a los más necesitados de nuestra […]


La aguja y el ganchillo vuelven a estar de moda. Igual que hace medio siglo, las mujeres de Vitoria se reúnen todos los martes y jueves por la tarde en los locales de la asociación de Vecinos Ipar Arriaga. Lo hacen para tejer juntas, en un proyecto solidario destinado a los más necesitados de nuestra ciudad. La Asociación Bultzain y la Parroquia de Todos Los Santos recibirán los gorros, bufandas y guantes que cada tarde se elaboran en medio de una tertulia en la que no faltan ni el café ni las pastas.

Son las cinco y media de la tarde. Las risas y el buen ambiente se aprecian nada más cruzar la puerta de la Asociación Ipar Arriaga. Más de una decena de mujeres conversa animadamente y de temas variados mientras ponen la vista en la Aguja y el Ganchillo. Hay quien necesita más concentración y se aprecia que aún es necesario progresar en el manejo de los instrumentos. Otras, en cambio, mueven la aguja con la misma rapidez que John Wayne desenfundaba su pistola en el Lejano Oeste.

Todas ellas han llegado ahora atraídas por una iniciativa solidaria, aunque todo empezó hace ya varios meses, cuando un grupo de mujeres se empezaron a reunir para tejer juntas diversas prendas de ropa. Fue Piedad quien convenció a su hermana Inma para salir a la calle, y poner en marcha esta iniciativa que empieza a tener fuerza en todo el mundo. En torno a ellas empezó a crecer una red de ‘Amamas’ que, con el ganchillo como excusa, se reunían para hablar de lo suyo y relajarse. En realidad el nombre es lo de menos porque la mayoría aún son jóvenes como para tener ya a sus nietos. Piedad, que no había tejido nunca y que en un principio acudía como acompañante de la ‘profesional’ Inma, ha acabado por engancharse y ahora confiesa que no puede dejar de acudir, tras haber arrastrado a su hermana y a algunas amigas a esta afición.

La iniciativa comenzó con reuniones semanales en El Parral, un establecimiento del Casco Viejo en el que varias mujeres se reunían para tejer y, de paso, disfrutar. En realidad el ganchillo y la aguja son sólo una excusa en torno a la que poder relacionarse, desconectar de su rutina diaria y hablar de todo. Así lo confirma Begoña, quien ayer agradecía al resto de las amamas el haber hecho posible que durante varias horas al día desconecte y se olvide de su situación personal. Otras como Marga intentaban relajarse y olvidar que estaban en paro. Decimos estaba porque Piedad fue ayer la encargada de dar a conocer al resto que Marga a encontrado un empleo. Y, lógicamente, toda la mesa estalló en ese momento en aplausos y en alegría.

Fani es la menor de todas las que se encuentran estos días en Arriaga. Es la hija de Inma y tiene 20 años. Ella está poco a poco aprendiendo y ya tiene una bufanda hecha con sus propias manos. Sin embargo, reconoce que no se la suele poner. “Me gusta más lo que hace mi madre”. Y es que Inma es algo así como la ‘profesora’ de la mayoría de ellas. Ella fue la que empezó y es capaz de hacerse en una noche un jersey para un bebé, “mientras está al mismo tiempo, con la radio, con el Whatsap o cocinando”.

Maider es de Bilbao, aunque vino a Vitoria para realizar un curso que nada tiene que ver con tejer. Pero siempre le han gustado la Aguja y el Ganchillo y ahora dedica su tiempo libre a las reuniones de las amamas. Tiene 24 años, pero no le importa ser la más joven. El buen humor y las risas imperan en todas las conversaciones.

Las reuniones de Ipar Arriaga son sólo el último paso de este grupo, que empezó a adquirir notoriedad en primavera, cuando salió a la Plaza de la Virgen Blanca a tejer. La iniciativa coincidió con un importante chaparrón, que no desanimó a las participantes, que se pusieron a cubierto en un bar de la zona y disfrutaron de la sesión. Posteriormente participaron en la Jornada Zaramaga Patas Arriba y tejieron un árbol en Reyes de Navarra.

Ahora llega el turno de la solidaridad. Es el momento de tejer por quienes más lo necesitan. No es que ellas tengan todo lo que pueden desear y cada una tiene sus propios problemas. Pero hay gente más necesitada que ellos mismos. Y es a ellos a quienes dedican ahora su tiempo libre. El objetivo es que nadie que vive en la calle pase frío.

Esta iniciativa surgió siguiendo otra que se ha desarrollado en Valencia para ceder Mantas de Ganchillo a diversos albergues. En Vitoria decidieron asumir esta idea solidaria, aunque con gorros, guantes y bufandas. Para ello contactaron con Lanas Zelanda y Cristina, que les han cedido todo el material, y con Satur, para que sea Bultzain quien pueda posteriormente repartir estos complementos. También la Parroquia de Todos los Santos de Arriaga recibirá parte de este material. Además Cosquillearte regala un tratamiento entre todos los que participan en la iniciativa.

Leer más...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  Acepto la política de privacidad