Belakortu y Garaikoetxea, ¿etarras?

| 27 abril, 2011

Bildu ya ha presentado sus candidaturas. La coalición nacionalista de izquierdas ha completado por fin el proceso iniciado hace más de un año, con una integración de varios partidos y gente anónima que comparte ideología. Una coalición en la que no están todos los que son, y que además ha dejado por el camino bastantes […]

Bildu ya ha presentado sus candidaturas. La coalición nacionalista de izquierdas ha completado por fin el proceso iniciado hace más de un año, con una integración de varios partidos y gente anónima que comparte ideología. Una coalición en la que no están todos los que son, y que además ha dejado por el camino bastantes damnificados.

Son muchas las voces que se empeñan en comparar a Bildu con Batasuna o con ETA. A su juicio, Bildu está tutelada directamente por Batasuna. Sin embargo, no cabe olvidar que Bildu se trata de una coalición de partidos. Es una plataforma en la que se encuentran también Eusko Alkartasuna, Alternatiba y Araba Bai, al margen de antiguos votantes de Batasuna. Estas tres formaciones se han visto obligadas a unirse para evitar morir. Hace apenas unas semanas recordábamos el riesgo de la excesiva fragmentación del voto nacionalista.

La razón de ser de Bildu es, según sus promotores, la de aunar fuerzas en el mundo abertzale. El PNV es ahora mismo quien dirige y orquesta el mundo nacionalista y Euskadi, debido a la ilegalización de los partidos amparados por ETA (según lo recogen las distintas sentencias del Supremo), carece de un contrapeso por la izquierda en clave nacionalista.

Las de EA son las siglas más representativas de esta coalición. Una formación que, sin embargo, tocó fondo en las pasadas autonómicas, al quedarse con sólo un escaño. Su intento por despegarse del PNV le dejó en una situación intermedia, que no gustó al electorado ni a muchos afiliados. Tras la dimisión de Ziarreta, Pello Urizar apostó por un mayor giro a la izquierda, lo que le costó la escisión del partido. Históricos dirigentes de la formación (escisión, a sus vez del PNV) crearon Hamaika Bat, un nuevo partido que también en este caso ha optado por aunar fuerzas, al menos en Álava, al acudir en coalición con el PNV.

Urizar apostó desde el inicio por una nueva estrategia, la de buscar el voto nacionalista de izquierdas, el voto de aquellos que no podían ejercer ese derecho porque el partido que recogía sus ideas estaba ilegalizado. Para ello, no dudó en estrechar lazos con los representantes de la antigua Batasuna y, junto a Aralar, fue poco a poco cimentando lo que parecía ser un frente conjunto. El pasado mes de septiembre se llegó a la redacción del llamado pacto de Gernika, en el que se hablaba de posibles soluciones para acabar con la barbarie terrorista. Mejor dicho, en sus propias palabras, para la búsqueda de un acuerdo de paz y soluciones democráticas.

Desde entonces, los guiños de EA han sido continuos en la misma dirección. El PNV ya no es la competencia en votos. Ahora el rival es Aralar, y el objetivo son los ciudadanos que empiezan a renegar de ETA pero que mantienen sus ideales. La formación de Patxi Zabaleta no ha querido entrar a ese  juego y ha optado por seguir en solitario en Euskadi, mientras que en Navarra aspira a conseguir la alcaldía de Pamplona con Nafarroa Bai donde, entre otros, está el PNV.

En cuanto a Alternatiba, cabe hablar de él como un partido residual. Escindido de una Ezker Batua que ya se encontraba en la UVI política, su unión con otro partido era la única solución para evitar verse superado en votos por el Partido del Cannabis o el PACMA.

EA con independientes o independientes con EA

Fuera Aralar, la duda es el papel que juega EA en esta coalición. La presencia de independientes es muy abundante en todas las listas. De hecho, según el Supremo, obedece a los resultados de las últimas elecciones de los distintos representantes, donde los independientes ocupan la representatividad que en su día obtuvo Batasuna. Por ello, una vez vistas las nuevas listas cabe preguntarse si los independientes están integrados en EA, o EA se ha integrado entre los independientes de izquierda.

Sorprende que, tras meses anunciándose desde Eusko Alkartasuna sería número uno de la formación en las listas municipales, ahora haya cedido su puesto a un independiente, Kike Fernández de Pinedo. Es cierto que todas las formaciones realizan a menudo movimientos extraños (sirva como ejemplo la desaparición de Claudio Rodríguez en las listas del PNV), pero habría que cuestionar quién ha decidido relevar a un candidato con tirón y fuerza, y colocar en su lugar a un desconocido independiente.

Cada vez parece más claro que ha sido EA quien ha ido cediendo y acercándose poco a poco hacia la antigua Batasuna, consciente de que era el único salvavidas que le quedaba a mano. Eso sí, con la condición de que dejen de ser proetarras. Parece ilógico pensar que, sin esta condición, los hombres de Pello Urizar hubieran aceptado semejante abrazo del oso.

Aun a riesgo de ser ilegalizados, la apuesta de EA por Bildu parece seria. Pero la duda es si es simplemente una alianza coyuntural, obligada por las circunstancias, o si irá más adelante. Si quienes se hacen llamar independientes logran su objetivo de estar en las instituciones, ¿se olvidarán después de Eusko Alkartasuna?

Esta coalición de conveniencia está formada, sin embargo, por multitud de personas de muy diversa índole. Por ello conviene evitar las insinuaciones y acusaciones, cada vez mayores, de que Bildu es ETA y está orquestada por la banda terrorista. Es probable que Batasuna haya participado en estas negociaciones y en parte de la elaboración de las listas.

Pero, ¿acaso Antxon Belakortu, Lorena López de Lacalle, o Mikel Mintegi son terroristas? ¿Puede ser que el primer lehendakari de la democracia esté enarbolando ahora la bandera del hacha y la serpiente?

No parece serio dudar de la calidad democrática de estos políticos. Los diputados de Cultura y de Medio Ambiente, así como el único concejal de EA, difícilmente podrán pasarse al lado oscuro. El propio Alcalde de Vitoria, Patxi Lazcoz, ha defendido la presencia de Bildu, poniendo como ejemplo a Belakortu. Es cierto que estas declaraciones fueron realizadas antes de conocerse el relevo del concejal como cabeza de lista de Bildu. Pese a estas palabras de Lazcoz, desde su Ferraz y Moncloa se insiste en la necesidad de ilegalizar la coalición.

La desaparición de ETA podrá llegar y llegará por cauces diversos. Desde policiales hasta negociados. Pero, antes que nada, parece necesario lograr que el 10% de los vascos que no tienen un referente a quien votar, vuelva a integrarse en la democracia.


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